La luxación de rótula es una de las alteraciones ortopédicas más comunes que se presentan en medicina veterinaria y su diagnóstico tardío o manejo inadecuado puede llevar al desarrollo de enfermedad degenerativa articular y la afección de otras estructuras del cuerpo. La luxación de rótula se origina debido a varias anomalías anatómicas que alteran la forma en la que la rótula o patela se ubica en la articulación de la rodilla. Sucede cuando la rótula no se mantiene en el sitio donde debería mantenerse, desplazándose hacia la parte media o lateral.
¿Cómo se origina?
Dos factores pueden generar esta patología, primero, la genética, pues se puede producir por una conformación anormal de las diferentes estructuras que intervienen en la articulación (un surco con poca profundidad, ligamentos laxos, entre otros); y en segundo lugar puede tener como origen un traumatismo sobre la articulación.
Aunque esta enfermedad ocurre principalmente en perros de talla mini y pequeña, también se puede originar en perros de mayor tamaño y en gatos. Dentro de las razas con predisposición a presentar esta enfermedad encontramos:
¿Cuáles son los síntomas de la luxación de rótula?
Los síntomas varían según el grado de luxación, siendo el grado 1 el más leve y el grado 4 el más severo, entre estos podemos encontrar:
En algunos pacientes puede presentarse luxación en ambos miembros de diferentes grados de gravedad, lo que hace que los síntomas se presenten de diferentes formas al mismo tiempo.
Manejo de la luxación de rótula
Es importante tratar a tiempo esta condición debido a que puede progresar rápidamente desde el grado 1 hasta el grado 4, además la salida constante de la rótula del surco troclear genera daños en el cartílago de la articulación abriendo la posibilidad al desarrollo de osteoartrosis. Por eso recomendamos:
En estos casos, la rehabilitación y fisioterapia también es de gran ayuda para la preparación de los músculos y la articulación antes de la cirugía y para la recuperación post quirúrgica, pues colabora reduciendo la inflamación y dolor generados por la manipulación de los tejidos en el procedimiento, mejorando la nutrición y oxigenación para lograr una cicatrización más rápida y eficiente, contrarrestando la pérdida de masa muscular por el desuso del miembro, entre otros beneficios.
¡Ellos no se rinden, nosotros tampoco!