Es muy probable que en algún momento de la vida con tu perro, lo hayas visto sentarse y comenzar a arrastrar su trasero contra el suelo. Aunque esta situación puede resultar graciosa, hilarante e incluso vergonzosa si ocurre frente a las visitas, es una de las preguntas más frecuentes que recibimos los médicos veterinarios en Clínica Raza.
Pero, ¿por qué sucede esto? Esta rasquiña no solo ocurre porque "les pica su cola". Arrastrar el trasero suele ser un síntoma de incomodidad, dolor o inflamación. Acompáñanos a conocer las verdaderas causas detrás de este particular comportamiento.
A los lados del ano de perros y gatos se encuentran ubicados dos pequeños sacos que contienen unas glándulas. Estas glándulas producen un líquido de olor particularmente desagradable que cumple dos funciones: lubricar la materia fecal para facilitar su salida y dejar una "huella olfativa" para identificarse ante otros perros (por esto se huelen la cola cuando se conocen).
Cuando este líquido no se drena de forma natural al defecar, se acumula. La presión generada en los sacos resulta sumamente incómoda y puede derivar en una infección o impactación (taponamiento). Arrastrar la cola es su forma de intentar aliviar esa presión.
Un problema desagradable y potencialmente peligroso, no solo para tu mascota sino para ti (ya que algunos son zoonóticos). Gusanos planos como las Tenias (cuyos huevos se ven como pequeños granos de arroz alrededor del ano) o parásitos microscópicos como la Giardia, generan una fuerte irritación en la región anal. Si notas esto, el veterinario solicitará un examen coprológico para formular el desparasitante adecuado.
Las alergias cutáneas, las picaduras de pulgas o garrapatas, y las infecciones causadas por bacterias (como Staphylococcus) u hongos (como Malassezia) en la zona perianal, generan dolor, inflamación y una rasquiña intensa. En estos casos, se requieren exámenes como raspados de piel para recetar antibióticos, antimicóticos o antialérgicos, junto con suplementos de Omegas 3 y 6 para restaurar la piel.
No siempre es una enfermedad. En ocasiones, puede haber restos de materia fecal adheridos al pelaje de la zona, y arrastrar la cola es su único método de limpieza. Por otro lado, los perros con sobrepeso u obesidad tienen dificultades para asearse y son más propensos a estas molestias. Finalmente, los problemas neurológicos (que causan hormigueo) o trastornos obsesivo-compulsivos derivados de la ansiedad pueden desencadenar este hábito.
Para que sepas cómo reaccionar, hemos diseñado este cuadro diagnóstico que te ayudará a diferenciar entre un problema de higiene y una emergencia médica:
Si ves a tu peludo arrastrando la cola, lo primero que debes hacer es levantarla y revisar visualmente. Busca señales de inflamación, humedad, sangrado o restos de heces.
En resumen, aunque el acto de arrastrar el trasero por el suelo pueda sacarnos una sonrisa al principio, es la forma que tiene tu perro de comunicarte que algo le molesta profundamente. Ya sea por falta de higiene, glándulas taponadas, alergias o parásitos, ignorar este síntoma puede llevar a infecciones severas y cirugías dolorosas. Mantener su desparasitación al día, controlar su peso y asistir a los chequeos médicos son las claves para evitar este incómodo problema.
Si la rasquiña de tu perro persiste por más de 48 horas o notas signos de dolor, ¡no apliques cremas humanas! En Clínica Raza contamos con médicos preparados para drenar sus glándulas de forma segura, realizar exámenes coprológicos y tratar cualquier infección dermatológica.
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