
Muchos perros pueden tener una lesión importante y aun así no llorar ni expresar dolor, lo que confunde a sus tutores. Esto ocurre porque la mayoría de los perros tienen un umbral de dolor alto y un fuerte instinto de ocultar debilidad,
Razones más comunes
Aquí se encuentran las lesiones que más suelen generar cojera sin quejas evidentes, pero que sí producen dolor real:
Lesiones parciales del ligamento cruzado
No siempre generan un dolor intenso de inmediato. Muchas veces el perro solo presenta inestabilidad ligera o dolor intermitente, por lo que sigue caminando, pero cojea especialmente al levantarse o después de actividad física.
Dolor articular inicial (artrosis temprana)
En etapas tempranas, la inflamación es leve y los perros compensan bien el movimiento. Por eso no lloran, pero sí evitan apoyar completamente o modifican su marcha.
Luxación de rótula intermitente
La rótula “salta” y vuelve a su lugar en segundos. Duele, pero el episodio es corto y el perro continúa como si nada. Este tipo de lesión genera cojeras que van y vienen sin una queja vocal.
Señales
Evita moverse rápido
Los movimientos bruscos aumentan el dolor, por eso prefieren caminar despacio o evitar correr.
Duda antes de saltar o caminar
Los saltos y escaleras aumentan la presión en rodillas y articulaciones. Si antes saltaba sin dudar y ahora lo piensa, es un signo claro de molestia.
Cambia su postura al sentarse
Puede recostarse “torcido”, extender una pata hacia afuera o evitar flexionarla completamente para disminuir la tensión en la articulación
Tiene menos energía
No es pereza: es una forma de autoprotegerse reduciendo la actividad para evitar dolor.