¿Por qué nuestras mascotas le temen al veterinario?

El miedo, esa sensación poco agradable que hemos sentido alguna vez en nuestras vidas y de la cual nuestras mascotas no se encuentran exentas.

Como médico veterinario conozco el miedo que nos tienen muchos pacientes, y se que yo, al igual que mis colegas, intentan hacer siempre el mejor esfuerzo por disminuir el miedo en nuestros peludos amigos.

Seguramente tú también te habrás hecho la pregunta que da título a este artículo, o tal vez conozcas personas que piensan que el médico veterinario y el personal que labora en la clínica, son monstruos que maltratan a los animales, pero esto no es del todo cierto. Acompáñame y conoce las causas de este miedo y como disminuir su presentación en nuestras mascotas.

La causa del miedo

La mejor manera de entender el origen de este miedo es empatizar con nuestro perro o gato; piensa en cuando eras niño, y te llevaban forzadamente al odontólogo, entrabas a un sitio poco amigable para ti, no había juegos, no había juguetes, el sitio tenía un olor raro y a parte escuchabas el ruido de la ‘fresa’ haciendo contacto con los dientes, una vez ingresabas al consultorio, una persona extraña dándote ordenes y con una enorme aguja empezaba a hacer su trabajo. Un recuerdo nada grato ¿verdad?

De la misma manera sucede con nuestras mascotas, llegan a un sitio desconocido y que no hace parte de su rutina diaria, una oleada de aromas cruza por su nariz, el sonido que emiten otras mascotas y un montón de gente desconocida a su alrededor, puede llegar a ser bastante intimidante.

Y ahora viene el momento del examen, nuestro amado amigo está siendo manipulado de una manera en la que no lo suelen manejar, ponen cosas sobre su cuerpo que no conoce (un fonendoscopio, el termómetro) y si viene para vacunas o toma de muestras sanguíneas, es inevitable que las agujas no estén presentes, y todo esto, además, realizado por un personaje completamente desconocido.

Viéndolo de esta manera, no es sorprendente que tengamos perros y gatos que desarrollen lo que yo llamo, veterinario-fobia.

¿Cuáles son los comportamientos que manifiestan temor?

Todos conocemos los típicos comportamientos temerosos, temblores, acurrucarse o caminar hacia atrás. Pero ¿Si Gaia se pone patas arriba mostrando su abdomen? ¿Acaso quiere que le rasques la panza? Tal vez no, al estar panza arriba te está diciendo: “así es más difícil cargarme, aléjate, estoy muy nervioso”.

¿Qué pasa si se lame constantemente sus patas? ¿Si bosteza mucho? ¿Si jadea constantemente? ¿Si te mira con la cabeza baja o no te mira directamente a los ojos? ¿Si ladra o maúlla en exceso? Todas estas son señales que manifiestan un estado de ansiedad marcada.

¿Cómo podemos hacer mejores las visitas al veterinario?

Existen distintas maneras de disminuir la presentación del miedo en nuestros chiquitines. Desde el área veterinaria, los médicos veterinarios cada vez más nos concientizamos del miedo que llegan a sentir nuestros pacientes, es por ello por lo que intentamos:

  • Respetar el espacio de nuestro paciente.

  • Saludarlos y mostrarles que no deseamos hacerles daño.

  • Ir despacio. Seguramente no haremos todo durante una sola visita.

  • Darles premios deliciosos y demostrarles nuestra amistad.

Disminuir el miedo no solo es responsabilidad del médico veterinario, sino que debe ser un trabajo en conjunto con el cuidador. Pero ¿por dónde comenzar?

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El viaje en carro

Si a tu mascota le encanta viajar en carro, y además lo hace frecuentemente, entonces los viajes al veterinario serán mucho más fáciles de realizar. Pero si sólo se sube al carro para ser llevado al veterinario… tenemos problemas, este tipo de viajes son asociados por tu mascota de manera negativa, y la ansiedad puede comenzar a manifestarse justo después de subir al vehículo. Es entonces cuando llegan a la clínica con claros signos de estrés, salivación excesiva, mareo, jadeo, nauseas e incluso vómito.

Para poder solucionar esto debemos acostumbrar a nuestros peludines a subir al vehículo, darles premios al entrar solos al auto, dejarlos explorar el auto libremente, acostumbrarlos al sonido del motor, hacer viajes cortos pero agradables, son técnicas que disminuirán la ansiedad mientras se desplazan en el carro. Este tema lo profundizaremos en un posterior artículo.

Realiza visitas sociales al veterinario

No lleves a tu mascota al veterinario solo para vacunas, o cuando se encuentra enfermo. Si vas a comprar su alimento, te aconsejo que vayas con tu peludo, si es posible y el tiempo lo permite, saluda al veterinario o a la recepcionista y cómprale algunos premios que le puedas dar en el momento. Que tu chiquitín sepa que en el veterinario no le harán daño, y que su estadía en el sitio signifique caricias, amor y ¡comida deliciosa!

En la sala de espera

Si llevas a “Batman” a consulta, y comienza a mostrar síntomas de ansiedad cuando está en la sala, evita, en la próxima visita, mantenerlo mucho tiempo en este lugar, en lugar de eso, llévalo a dar una vuelta al parque más cercano mientras es hora de la consulta, así “Batman” se mantendrá disperso realizando otras actividades, como olfatear todos esos divertidos olores que han dejado otros “super héroes” en el trayecto.

Además, debes tener en cuenta que no puedes predecir que tipo de animales estarán con sus cuidadores esperando por su turno, perros y gatos desconocidos pueden asustar a “Batman”, así que mejor espera con él en el carro, así cuando llegue su momento, la ansiedad y el estrés no serán tan altos.

Tratar la ansiedad comienza antes de subir al carro

Acostumbrar a tus chiquitines a la manipulación, nos ayudará a nosotros como veterinarios y a tu mascota como paciente. Revisar los ojos, las orejas, colocarlo panza arriba, manipular sus paticas, levantar su colita, y sí, también revisar sus partes íntimas. De esta manera, la manipulación durante el examen físico será menos estresante y disminuiremos notablemente su ansiedad.

La agresividad

Puede que a pesar de haber realizado todo lo que mencioné en la parte de arriba, tu mascota se muestre agresiva al momento de la consulta ¿Qué podemos hacer?

  • Tu seguridad y la de los demás, ante todo

El uso de bozal es controvertido, pero este elemento es tan necesario como las vacunas para prevenir problemas de salud más graves. Durante mi práctica clínica he escuchado a cuidadores de perros y gatos agresivos, decir las siguientes palabras:

“Tranquilo, yo lo cojo bien de la cabeza para que no lo muerda”. Puedes sostener su cabeza con todos los super poderes de un humano común, y aún así no podrás detener la fuerza y la intención de una mordedura.

“Si lo tengo alzado se va a quedar tranquilo”. Y si necesito acercarme para tomar sus constantes fisiológicas ¿Expongo tu rostro y mis manos a sus colmillos?

“Es que si le pone bozal lo lastima”. Créeme, la fuerza de su mandíbula causará un daño que pudo ser prevenido con una herramienta simple, cuyo único fin es restringir el movimiento de su mandíbula. El malévolo bozal, está compuesto de unas viles fibras textiles sintéticas anti-mordeduras, para decepción de cualquier Dr. Malito, su arsenal, carece de alambres de púas, sistemas electrificados de alto voltaje y gases venenosos, no te alarmes, hablo en sentido figurado, en realidad este elemento es bastante inofensivo.

  • Ansiolíticos y tranquilizantes

Este es el último recurso cuando no podemos controlar a un paciente por ningún medio, en ocasiones es necesario aplicar medicamentos vía subcutánea o intramuscular, para relajar el estado mental alterado al que pueden llegar algunas mascotas, y lo hacemos por su propia seguridad y por la seguridad del personal de la clínica. Tranquilo, este procedimiento solo puede y debe ser realizado por un profesional veterinario.

Si llegaste hasta esta parte del artículo, debo agradecer tu lectura, es un gusto poder informarte, también habrás notado que existen múltiples maneras de ayudar a nuestras amadas mascotas a relajarse antes de llegar al veterinario.

Como médico veterinario, me parte el corazón escuchar a los cuidadores de nuestros pacientes mencionar, sin conocimiento de causa, que los maltratamos, a las personas que piensan esto sólo les puedo decir que, si estamos en esta profesión, es porque AMAMOS LOS ANIMALES, y estamos para servirles a ellos y a la humanidad, no buscamos dañarlos, sino al contrario alargar y mejorar su calidad de vida.

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¡Recuerda que todas las mascotas, son de RAZA!

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